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jueves, 27 de octubre de 2011

Valentía irresponsable

Valentía o irresponsabilidad. ¿Cómo podemos diferenciarlo? En ocasiones, un factor externo nos empuja a reaccionar de cierta forma y a enfrentarnos a situaciones que normalmente no afrontaríamos, de una manera un tanto peculiar. Ya puede ser por felicidad, valentía, seguridad en uno mismo, enfado, presión... Cientas son las sensaciones y emociones que nos empujan a ser valientes, hacer cosas que tú no harías, te enfrentas a esa situación, que en muchas ocasiones es un miedo o como mínimo respeto. Pero a la larga, o también a la no tan larga, ese orgullo que siente uno por la reacción que se ha tomado, se cierne sobre ti, y te puede aplastar y crearte problemas en un futuro. Esa reacción tomada en menos de 10 segundos, puede acarrearte 10 meses/días/años de malas consecuencias.
Pero a la vez no todo puede ser malo, también puede ser una buena decisión, un buen paso para el futuro, fuerte, seguro, decidido, porque qué otra cosa nos puede dar más fuerza que la valentía? Él sentir de adrenalina ante enfrentarse a algo que nunca pensaste enfrentarte.
Y esto es una de las típicas cosas que solo el tiempo te podrá contestar, mientras tanto, disfrutar de esos segundos de gloria y decisión que aunque salga todo mal, nadie te los podrá quitar, y por cierto no todo el mundo es capaz de enfrentarse a este tipo de situaciones, la valentía no es un valor que esté muy inculcado en los valores de esta sociedad, como tampoco lo es la valentía irresponsable, aquella que no se hace cargo de los problemas del futuro y solo es capaz de mirar por el presente.

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