Me gustaría decir que esa soy yo, pero solamente es una mera forma de autoconvencerme, pero está funcionando.
Una parte de mi dice NO, que vas a ser esa tú, sabes perfectamente quien es, y no coincides en nada, pero otra, una vieja amiga mía y la que más miedo me da. Esta es siempre la que me engaña, la que me hará subir para luego bajar de golpe, dice, que cabe la posibilidad, que a lo mejor ha llegado tu momento, que es una indirecta, que te arriesgues, que te lances al precipicio, que actúe y no me limite a imaginar. Siempre me promete que va a haber alguien ahí abajo para sujetarme, que no me haré daño, pero es mentira. Mientras que desciendes, el sentimiento de libertad y de felicidad que te da es brutal. Lástima que lo estropée el tiempo que necesitarás de recuperarte y encajar el golpe. Y sobre todo que esa sensación fue solamente una mera ilusión. Y pese a que esta segunda parte la que tenga más incovenientes, es la que más me convence.
Y otra vez, para variar el monotema, la épica batalla entre la razón y el corazón.
-Pero y si es que le he cogido miedo a los sentimientos,
no voy a estar así para siempre,
esta vez si que presiento que todo va a salir bien.
-Pero, si, seguro que vas a tener tu momento,
pero claramente este no lo es,
básate en los hechos para darte cuenta de que no,
enfócalo de forma objetiva, y lo verás.
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